Cuatro páginas en -8°. Sin lugar [Cabourg, poco antes de mediados de agosto de 1907]
Kolb, Volumen VII, página 251
Proust descubre finalmente, en una fotografía, el rostro de la difunta Madame de Lauris.
______________________________________________
Mi querido Georges, te agradezco de todo corazón la dulce muestra de amistad que me brindaste al prestarme esta fotografía. Disculpa mi insistencia; necesitaba verla a solas, y la emoción que me despertó, que superó todas mis expectativas, me permitió privarte fácilmente de la oportunidad de llevártela a casa. Reconocí sin dificultad esa frente pura y ese rostro exquisito, donde deposité con tanta facilidad todos los sueños que había forjado sobre tu madre.
Y al acercarme a esos ojos que velan por tu bienestar y lo protegen, esos ojos vigilantes, esa expresión en la parte inferior de su rostro tan resuelta en su inquebrantable dulzura, en su resignación al sufrimiento y en su completa devoción —el rostro de tu padre, a quien tuve tanta alegría de ver en Houlgate—, redescubrí fácilmente la genealogía y, uno tras otro, todos los títulos de tu nobleza intelectual, moral y física. No olvidaré la amabilidad que me mostraste al permitirme ver a tu padre y, aún más, el retrato de tu madre. Gracias con todo cariño, Marcel Proust.